Desde Bruselas el gobierno español se ve asediado, la razón es sencilla, si España cae igual que Grecia o Irlanda, Europa perderá su credibilidad y posiblemente las ayudas que España necesitaría agotaran a los demás países de la zona euro lo que podría provocar la caída del euro. España es uno de los principales motores europeos, de modo que debe seguir funcionando y para ello la línea a seguir ha sido la de reducir el déficit, pero antes de entrar a valorar esta medida aclaremos el concepto de déficit.
Una persona normal posee una remuneración en forma de salario, con este adquiere los productos que necesita para vivir. En caso de sobrarle parte del salario, este se ahorra, mientras que si le falta salario para adquirir todos los bienes que necesita, puede endeudarse para poder conseguirlos.
Los países tienen una forma de actuar muy parecida, posee un salario, que consigue por medio de impuestos y con este salario debe adquirir los bienes que los salarios necesitan. Si logra ahorrar una parte de lo que ingresa, se consigue el deseado superávit, mientras que si necesita endeudarse para adquirir los bienes nos encontramos en déficit.
Volvamos ahora a la medida tomada por España de reducir su déficit, basta con los conocimientos del párrafo superior para saber que se pueden optar por dos medidas para logra reducir el déficit. La primera es aumentar su salario pero seguir gastando lo mismo, es decir, subir los impuestos o vender empresas públicas, pero no repartir lo ganado y la segunda seria mantener el sueldo pero gastar menos.
En España se están aplicando todas estas medidas a la vez, suben los impuestos, venden empresas públicas como Aena o loterías y apuestas del estado (esta última además con unas recaudaciones muy buenas para el estado) y se recortan las prestaciones y servicios sociales.
Además del efecto moral en la sociedad de estas medidas, el efecto económico es el equivalente a hurgar en una herida abierta. Primero los impuestos asfixian el consumo, después bloquean las ofertas de trabajo al aumentar los costes de contratación, al reducirse el consumo por parte de la sociedad y del estado para ahorrar, la producción baja al reducirse la demanda, sin producción se destruyen o prescinden de nuevos puestos de trabajo y estos al perderse reducen aun más el consumo. A estas espirales de producción-consumo se las conoce como multiplicadores y son una herramienta a la que dedicare la próxima sección.
¿Cual sería la mejor forma de actuar para relanzar la economía sin aumentar la deuda del país? No existe respuesta sencilla a ese interrogante pero lo cierto es que en el caso de España preocupa más en que se gastan las cosas que en cuanto gastamos en total. Un dato como ejemplo las 13 televisiones autonómicas recibieron 800 millones de euros en subvenciones para mantenerse.
La UE obliga a España a reducir su deficit.
Esta medida contrae la economía y aumenta el paro.