jueves, 17 de marzo de 2011

Una vuelta por el mundo

En las noticias la información se centra en la catástrofe que sufre japón y las revueltas que sufre oriente medio. Ambas son desde el punto de vista humano una verdadera tragedia, pero lo que no resulta tan fácil de ver son sus implicaciones económicas que en ambos casos pueden arrojar algo de luz sobre porque se han desarrollado de la forma que lo han hecho.

Empezare con el terremoto que ha devastado japón, que es lo que esta mas en boca de todo el mundo ahora mismo. Si algo ha llamado la atención del mundo sobre esta catástrofe es las pocas victimas que ha tenido Japón. Y como ejemplo de lo que pudo haber sido me remonto al tsunami que acabo con la vida de mas de 200 mil personas en Tailandia. Aunque el relieve de ambos países no es el mismo, no deja de ser un dato significativo el hecho que las expectativas de muertos en japón que se preveen alrededor de los 10000. Gran parte de este milagro se debe a los protocolos y medidas de seguridad para estas situaciones, pero también se debe a una causa económica que nada tiene que ver con la seguridad.

Japón vive una crisis económica particular desde finales de los 80, sin entrar en detalles, la bolsa y el valor del suelo se redujo a la mitad, este hecho golpeo con fuerza al consumo en japón, y alcanzo lo que para ellos es la dramática cifra de un 5% de paro, cifra que no alcanzaba desde la segunda guerra mundial. Ante esta situación el gobierno japones llego a gastar 300 mil millones de dolares en 1996 en infraestructuras para evitar que el país se sumiera en una crisis.

Este hecho que en principio no guardaba relación con el terremoto, se resume diciendo que gran parte del gasto en infraestructuras se uso en crear sistemas de seguridad para terremotos y tsunamis, de forma que de no haber sido por la crisis que obligo al gobierno a hacer la mayor inversión en infraestructuras conocida de los tiempos modernos, la cantidad de muertos seria mucho mayor.

Las conclusiones que podemos sacar de Japón ahora mismo son dos. La primera es que pese a las solicitudes de grupos ecologistas, Japón no renunciara a sus centrales nucleares. Su economía se encuentra en un momento demasiado inestable como para replantear su programa energético, al menos en el corto y medio plazo. La segunda es que el gobierno japones que ha incurrido en una gran deuda para evitar la crisis particular de japón, ahora deberá realizar un gran gasto para reconstruir el país. El problema es que al aumentar aun mas la deuda del país, la confianza en la economía y solvencia de los japoneses se reducirá. De hecho las acciones de las empresas japonesas comienzan a caer pese a los intentos de mantenerlas estables. Sin duda el terremoto ha llegado en el peor momento posible para los nipones.



El caso de oriente medio es un claro ejemplo de la doble rasante a la que juegan los gobiernos occidentales. Al comienzo de la revuelta Libia, la Unión Europea y los Estados Unidos tomaron medidas al cuello de Gadafi. Pero como este hombre, que no es tonto, evito lanzar ningún tipo de critica al respecto. Actualmente los rebeldes libios se encuentran contra las cuerdas y todo parece indicar que al final Gadafi se mantendrá en el poder. O mucho me equivoco o en la próxima reunión de la OPEP ( Organización de Países Exportadores de Petroleo) de la que Libia es uno de los países miembros, reducirá el precio del petroleo, que no ha dejado de subir en los últimos meses. O puede que yo sea un mal pensado y el silencio en el que se han sumido los presidentes europeos y el estadounidense sean mera casualidad. El tiempo lo dirá.



 Japón se prepara para la difícil tarea de relanzar su economía.





Gadafi parece haber tentado a los gobiernos democráticos con una rebaja en el precio del petroleo

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